lunes, 24 de febrero de 2014
El sueño de los 18
Hola a todos!
El pasado jueves fue mi 18 cumpleaños, y bueno, creo que como toda chica que haya visto alguna vez alguna serie o película americana, y tenga demasiada imaginación, esperaba la fecha como algo trascendental acompañado de una fiesta por todo lo alto en un restaurante chic, haciendo mi entrada triunfal en una limusina blanca y llevando un vestido carísimo. Pues bueno, como era de esperar nada de esto pasó ( por suerte, que dirían de mi!! ) es más, no paso nada, literalmente. Claro, mi decepción fue mayúscula y lo pagué con Hollywood: no es que no tuviera mi fiesta de súper-dulces 18, es que no me dieron ni un regalo, y claro, me sentía estafada. Además, que no parezca que solo me importan los regalos, me sentía exactamente igual que con los 17. Vamos, que chasco total. Durante el fin de semana por fin llegaron algunas sorpresas, que haría sin mis amigos, y aunque las expectativas seguían muy por debajo del umbral de mi imaginación, la cosa iba mejorando; las cervezas con amigos son milagrosas, y más si cabe, si le sumas tarta y chupitos. Y así, sin comerlo ni beberlo llegó el domingo, y con ello, mis expectativas de "súper celebración por todo lo alto" se hundieron en el subsuelo. Mis padres habían quedado con unos amigos para ir a comer y nos pusimos todos monísimos, cosa que me extrañó por un segundo, pero no lo pensé más. Allí que nos fuimos todos y, justo cuando estamos llegando a la puerta del restaurante, el esperado momento llega: toda mi familia estaba allí, ¡tenía mi fiesta!. Me quedé extasiada por un momento mientras una parte de mí decía "lo sabía, sabía que no se iban a olvidar de mí en una fecha tan importante". Creo que ese momento se me va a quedar grabado en la retina y, sobre todo, el sentimiento de felicidad. Saludé a todos mientras el sentimiento de alegría me invadía más y más por momentos. Entramos al salón reservado y mi madre me hizo pasar primero con mucho secretismo Había decorado el salón con mi nombre, flores y chucherías. Tengo una madre artista. La tarde se pasó volá, abrí tropecientos regalos preciosos, comí de lujo y ,encima, rodeada de mi familia. Entre charla y charla salí un momento, y cuando volví me encontré lo que más me sorprendió: una tarta hecha por mi hermana con mi nombre, una tarta que yo quería. No me merecía tanto. Después, y para concluir la magnífica celebración, mi hermana puso un vídeo que me estuvo haciendo las semanas previas a la fecha, ocultándomelo como podía. Fue precioso y vergonzoso a la vez, ¡vaya pintas tenía dios mío!. Ah, para concluir ronda de fotos con todos y cada uno de los presentes, que no falte nunca. Y así quedó inmortalizada esta fecha para recordar.
Espero que os guste este pequeño resumen de la celebración especial de mis 18.
¡¡Muchos besos!!
El pasado jueves fue mi 18 cumpleaños, y bueno, creo que como toda chica que haya visto alguna vez alguna serie o película americana, y tenga demasiada imaginación, esperaba la fecha como algo trascendental acompañado de una fiesta por todo lo alto en un restaurante chic, haciendo mi entrada triunfal en una limusina blanca y llevando un vestido carísimo. Pues bueno, como era de esperar nada de esto pasó ( por suerte, que dirían de mi!! ) es más, no paso nada, literalmente. Claro, mi decepción fue mayúscula y lo pagué con Hollywood: no es que no tuviera mi fiesta de súper-dulces 18, es que no me dieron ni un regalo, y claro, me sentía estafada. Además, que no parezca que solo me importan los regalos, me sentía exactamente igual que con los 17. Vamos, que chasco total. Durante el fin de semana por fin llegaron algunas sorpresas, que haría sin mis amigos, y aunque las expectativas seguían muy por debajo del umbral de mi imaginación, la cosa iba mejorando; las cervezas con amigos son milagrosas, y más si cabe, si le sumas tarta y chupitos. Y así, sin comerlo ni beberlo llegó el domingo, y con ello, mis expectativas de "súper celebración por todo lo alto" se hundieron en el subsuelo. Mis padres habían quedado con unos amigos para ir a comer y nos pusimos todos monísimos, cosa que me extrañó por un segundo, pero no lo pensé más. Allí que nos fuimos todos y, justo cuando estamos llegando a la puerta del restaurante, el esperado momento llega: toda mi familia estaba allí, ¡tenía mi fiesta!. Me quedé extasiada por un momento mientras una parte de mí decía "lo sabía, sabía que no se iban a olvidar de mí en una fecha tan importante". Creo que ese momento se me va a quedar grabado en la retina y, sobre todo, el sentimiento de felicidad. Saludé a todos mientras el sentimiento de alegría me invadía más y más por momentos. Entramos al salón reservado y mi madre me hizo pasar primero con mucho secretismo Había decorado el salón con mi nombre, flores y chucherías. Tengo una madre artista. La tarde se pasó volá, abrí tropecientos regalos preciosos, comí de lujo y ,encima, rodeada de mi familia. Entre charla y charla salí un momento, y cuando volví me encontré lo que más me sorprendió: una tarta hecha por mi hermana con mi nombre, una tarta que yo quería. No me merecía tanto. Después, y para concluir la magnífica celebración, mi hermana puso un vídeo que me estuvo haciendo las semanas previas a la fecha, ocultándomelo como podía. Fue precioso y vergonzoso a la vez, ¡vaya pintas tenía dios mío!. Ah, para concluir ronda de fotos con todos y cada uno de los presentes, que no falte nunca. Y así quedó inmortalizada esta fecha para recordar.
Espero que os guste este pequeño resumen de la celebración especial de mis 18.
¡¡Muchos besos!!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Chapas desagradecida
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar